In extremisLogré besarla. Total, era el fin del mundo. –
Ignacio Cañas HernándezEl artista- Lo sentimos, Adolf, pero no tienes bastante talento. -
Alejandro Alcalde VicenteEl dinosaurioCuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. –
Augusto MonterrosoLa culta damaLe pregunté a la culta dama si conocía el cuento de Augusto Monterroso titulado “El dinosaurio”.
—Ah, es una delicia —me respondió—, ya estoy leyéndolo. -
Jose de la ColinaMotivo literarioLe escribió tantos versos, cuentos, canciones y hasta novelas que una noche, al buscar con ardor su cuerpo tibio, no encontró más que una hoja de papel entre las sábanas. –
Monica LavinEl emigrante–¿Olvida usted algo?
–¡Ojalá! -
Luis Felipe G. LomelíDespués de la guerraEl último ser humano vivo lanzó la última paletada de tierra sobre el último muerto. En ese instante mismo supo que era inmortal, porque la muerte sólo existe en la mirada del otro. –
Alejandro JodorowskiCalidad y cantidadNo se enamoró de ella, sino de su sombra. La iba a visitar al alba, cuando su amada era más larga. –
Alejandro JodorowskiMisterios del tiempoCuando el viajero miró hacia atrás y vio que el camino estaba intacto, se dio cuenta de que sus huellas no lo seguían, sino que lo precedían. –
Alejandro JodorowskiRosasSoñabas con rosas envueltas en papel de seda para tus aniversarios de boda, pero él jamás te las dio. Ahora te las lleva todos los domingos al panteón. –
Alejandra BasualtoEl adivinoEn Sumatra, alguien quiere doctorarse de adivino. El brujo examinador le pregunta si será reprobado o si pasará. El candidato responde que será reprobado…
Jorge Luis BorgesTú y yoLeímos todo cuanto había sido escrito sobre el amor. Pero cuando nos amamos descubrimos que nada había sido escrito sobre nuestro amor. –
Marco DeneviDon Juan y las mujeresA ninguna le disgusta tener antecesoras a condición de no tener sucesoras. –
Marco DeneviPreocupación—No se preocupe. Todo saldrá bien — dijo el Verdugo.
—Eso es lo que me preocupa — respondió el Condenado a muerte. -
Orlando Enrique Van BredamDesinenciaCuando estaba escribiendo el cuento más breve de su vida, la muerte escribió otro más breve todavía: ven. –
Juanjo IbañezEl suicidaA la altura del sexto piso se angustió: había dejado el gas abierto. –
Jose Maria Peña VazquezEl hombre invisibleAquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello. –
Gabriel Jimenez EmanJusticiaHoy los maté. Ya estaba harto de que me llamaran asesino. –
Jaime Muñoz VargasAutobiografíaFracasé. Soy, como todo el mundo sabe, un perfecto desconocido. –
Jaime Muñoz VargasCarta del enamoradoHay novelas que aun sin ser largas no logran comenzar de verdad hasta la página 50 o la 60. A algunas vidas les sucede lo mismo. Por eso no me he matado antes, señor juez. –
Juan José MillásPadre nuestro que estás en el cieloMientras el sargento interrogaba a su madre y su hermana, el capitán se llevó al niño, de una mano, a la otra pieza…
- ¿Dónde está tu padre? – preguntó
- Está en el cielo – susurró él.
- ¿Cómo? ¿Ha muerto? – preguntó asombrado el capitán.
- No – dijo el niño -. Todas las noches baja del cielo a comer con nosotros.
El capitán alzó la vista y descubrió la puertecilla que daba al entretecho. -
José Leandro UrbinaLink: La extrema brevedad: microrrelatos de una y dos líneas